martes, 5 de octubre de 2010

Todo se va al caño...

¿Odiamos al planeta? O ¿el planeta nos odia?

Creo que hay un odio mutuo…

El día ha pasado a ser tan silencioso, una monótona mañana silenciosa, algunos tal vez lo han considerado un fastidio, yo lo considera un castigo a mi ego. La vida puede ser tan hilarante, tomar rumbos, los cuales tal vez nunca creímos serian los nuestros, solo podemos decir a eso una cosa: Esta bien.

Sin embargo, empiezo a considerar que eso no está bien, que podría exigir más de mi mismo, que podría mejorar todos esos detalles que vuelven la vida diaria lo que termina siendo. Si la sociedad en la que vivimos es solo uno de los elementos más crueles de este mundo que habitamos, entonces, no puedo comprender

¿Por qué la necesito tanto?

Probablemente la razón por la cual no lo entiendo es debido a que podría considerarme un retrasado social, qué más da, si tengo que elegir un camino, no será el más placentero. Creo que no lo merezco. Con el paso del tiempo uno puede darse cuenta que realmente no estamos hechos para vivir una vida plena en este caótico mundo, nuestra forma de coexistir es enfermiza, pero quejarme, no servirá de nada, no ha servido durante todo este tiempo. Es que al final, yo también soy enfermizo.

¿Soy un fenómeno?, Me lo han dicho, pero la gente no es algo muy confiable, y cuando digo la gente, no me refiero a todos los humanos, sino a la sociedad con la que convivo, y esta no es lo mejor que le ha pasado al todo del que ahora formo parte.

Todo, eso es lo que cuesta más trabajo entender, lo que realmente será un todo, un todo no debería tener límites, pues hablamos de todo, hablamos de un cosmos, y es precisamente en ese cosmos donde nada tiene sentido. Me alegro que sea de esa forma en la que hoy en día vivo…

Nadie puede estar totalmente correcto, entonces ¿Por qué esforzarme por estarlo? Y ¿Por qué no?, tal vez y solo tal vez, valga la pena intentar coexistir y entender este abstracto planeta.